Curly Commas Blog


Llevar la cámara siempre a cuestas tiene esas ventajas: captar momentos efímeros y convertirlos en recuerdos para toda la vida. Ya habíamos acabado con los turrones y la sesión de bingo cuando la abuela Margalida nos dio el mejor regalo. A sus 97 años, pocas veces adivina nuestros nombres pero sí que se acordó de los cuatro versos que los nietos recitábamos en Navidad.

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